12 May, 2010

09 May, 2010

Los eclipses se miraban con un cristal ahumado. Subíamos al terrado y esperábamos ese trocito de sombra que tapaba el sol y observábamos cómo la luz cambiaba y los pájaros se ponían nerviosos. Las cajeras del supermercado te devuelven el cambio junto con el ticket de una manera nada práctica; vas cargada de bolsas y te lo dan con violencia y no sabes qué hacer con el ticket y tu cerebro se colapsa y maldices los supermercados y las marcas blancas. Esta forma de devolver el cambio debería estar penada. Poco a poco voy recomponiéndome, las píldoras de piel están muy bien, la respiración es pausada y las canciones suenan mejor acompañada.

02 May, 2010

Topionic

El olor del topionic me gusta, es el antiséptico cutáneo más moderno. La piel se impregna de un tono amarillento y esta solución sobre las heridas no llega a escocer. Sobre la ropa actúa como una arma de doble filo; bien puede significar una mancha larga y dolorosa resistente a doscientas lavadoras o puede darle un toque jovial de hospital a tu falda blanca y sentirte lejos de la infección mortal. Viva el topionic en formato amarillo y negro. Betadine. Fármacos de salón.

26 April, 2010

Pescado

Quiero ser un asa de la taza de Eduard Punset y llegar a comprobar si se corta las uñas cuadrangulares o redondeadas. Ayer estuve en la playa y la arena me molestó en los pies, no quemaba, pero los granos de arena parecían más gruesos de lo normal, entonces me acordé de que en casa no hay microondas y esto puede ser perjudicial porque los cazos ya están negros y nos estamos intoxicando poco a poco. Noto las toxinas en mi laringe y me acuerdo del esqueleto que teníamos en la clase de biología. Lo montamos todos juntos y nuestros huesos favoritos eran el radio y el cúbito, porque sonaban a matemáticas. No hay nada más destacable; pasó una trucha por el río que brillaba al sol, tenía la cara dorada y decía que los poetas de una generación concreta eran muy inspiradores para sus aleteos en el barro y sus bailes de pez sin gracia. Me comí una ensalada con palitos de pescado, me sentí mal por no haberme reconciliado nunca con las espinas, verdura machada con trocitos de rape. El rape no se puede masticar, el pescado es una condena. SPAN: "Yo era joven y fuerte entonces y no sabia lo que me esperaba, pero recuerdo que prometiste que ibas a estar por la mañana"

08 April, 2010

Stabeshöhe

Se nos cruzaron cuatro ciervos, llegamos al atardecer. Nos despertamos y el lago estaba ahí...rodeado de árboles rotos y muertos a los que les habían crecido hongos. Hongos del tamaño de una pelota de futbol y por los cuales se podía escalar. Stabeshöhe es una aldea a veinte minutos de Templín en Alemania. No hay niños, hay tres vecinos y uno de ellos es profesor y tiene tres hijas que ya no viven con él. No nos invitaron al "Abendbrot" (cena-pan) y en cambio nos guardecimos en la casa del árbol. Si yo tuviera maña, fuerza y un jardín haría una casa en un árbol. Aquel episodio de Punky Brewster en el que se construían la casa en el árbol fue mi favorito. Puedo perderme en Stabeshöhe, meter mis botas de agua en una barca hundida y huir de los jabalíes al mismo tiempo que consulto mi email a través del móvil,. Puedo creer estar perdida en un bosque donde los árboles han muerto y esperar a ser viejecita para vivir de retirada en una casa con chimenea, con litros de zumo de manzana, sin cortinas, con un perro, sin ordenador...

31 March, 2010

Me gustan los cibercafés regentados por pakistaneses. Las teclas son sonoras, aceitosas, el ventilador del ordenador es ruidoso. El paki no se quita los cascos para cobrarme los 0.40 euros que vale el cuarto de hora. Me tranquliza el cibercafé como estar en un oasis. Hacía dos años que no acudía a uno de ellos, porque no tenía la necesidad. Hoy tampoco la tuve pero me apetecía consultar mi email allí, al lado de aquél extranjero con el pelo gris que anotaba direcciones en su libreta o de aquél chino impaciente. Más allá había una lata vacía de coca-cola zero y también un cartón rectangular en los que se pone la ración de pizza. El cuarto de hora más divertido...el ciber con clase....el contador de minutos....la grasa y la muerte.

24 March, 2010

Hoy eché de menos el transporte público. Volví a coger el metro y después el autobús después de muchos días. Creo que sé porqué a la gente le gusta ir en transporte público. Lo primero es porque detrás tuyo suele ponerse alguien con una voz muy molesta por la mañana que habla por el móvil de sus cosas y tú no tienes ganas de oirlo pero no te queda otra, entonces te empieza a hervir la sangre y quieres fulminar a esa persona con la mirada pero ésta no se da por aludida y nunca te llega a mirar. Quieres aniquilarla porque en el fondo te gusta ponerte de mal humor y resoplar. Empiezas el día en caliente y creo que esto aumenta la productividad. Llegas a la oficina y haces mucha faena en poco tiempo y a los jefes eso es una cosa que les encanta, si pudieran tú serías un sistema automático, serías un botón de hacer billetes dorados. Por otro lado, a la gente le gusta relajarse mirando por la ventana o las paredes negras del metro. Esto tampoco está tan mal, sobretodo porque puedes colocarte bien el pelo con el reflejo. Aún quedan inocentes que creen que si miras a alguien a través del reflejo del vidrio del metro, éste no se entera. Es igual de agresivo que mirarlo directamente. Hoy volví a coger el metro y echo de menos no hacerlo tan regularmente.

28 February, 2010

Hay un refugio en una cabaña de los Alpes y se hacen recurrentes las referencias dominicales. Una vez creí que podría componer una canción, con un principio y un final, empezaría escribiendo la letra para después ponerle acordes. Fue imposible. Otra vez creí que la mejor canción que nadie había hecho era La Copa de Europa de los Planetas porque es como un campo de batalla vacío que poco a poco va llenándose de guerreros con escudos y condecoraciones, con espadas y arcos. Ahora no creo que sea la mejor canción que se haya escrito. Porque la mejor canción que puede existir no la he escuchado aún siquiera, pero sé que hablará de café con leche a mediodía, de una plaza con gente tomando el sol y de un niño dando patadas a una piedra. Tendrá un estribillo poco común y hasta la tercera vez que la escuche no me va a gustar. También contendría notas de nostalgia para empollones que miran la pared para apartar la vista de los apuntes, empollones con pared amarilla delante, de los que se distraen sacando el tapón del extremo superior del boli bic, ese que siempre se pierde y puede ocasionar la muerte si es engullido por accidente. El camarero quiso ser astronauta, el huerto cuestionó a una cooperativa. Patricia Conde es una mujer enrollada.

22 February, 2010


16 February, 2010

Eres como un resfriado. Empiezas en los oídos y en la cabeza, pasas por la garganta, terminas en los pulmones. Tienes un estilo de frenadol, a veces haces burbujas de aspirina y siempre andas tapado, eres tan congestionante que ni tus caramelos "Halls" pueden calmar tu respiración poco fluída. Me gustaría fusionarme contigo, hombre-estornudo. La luna llena asoma un poco, detrás de la nube, tus poros del pecho se cubren de Vicks Vaporup, no es bello de lobo, eres el bello de Inistón, de la comarca expectoración. Nevó. Se está haciendo muy duro el invierno, ni siquiera los m&m sonríen en su bolsa amarilla, porque las temperaturas son gélidas, porque preferimos juanola e infusiones de hierbas.

07 February, 2010

el bote

Tiene los ojos de gato, las cejas muy finas y los dientes muy grandes. Quiero ser su crema exfoliante de papaya, con olor atrapante y el tacto agradable. Me gustaría sentir el tacto de su jersey, descansar en sus cómodos ojos y que enroscara la tapa del bote cuando debe ser. Pero la tapa quedó medio abierta, puedo espiar, soy una crema exfoliante a punto de descubrir su secreto antes de irse a dormir. Se pone el pijama, es de los que duerme con calcetines (!), hace muecas delante del espejo y se observa el mentón. Uy, qué poco te gustó encontrar una ligera imperfección. De repente lo nota, cierra la tapa, ya no puedo ver. Quién lo diría, a quién observas desde el plástico opaco del bote Hacendado, Deliplus. No se ve nada, todo está oscuro, escucho sus leves ronquidos, no son muy fuertes. Me lo temía. Ya puedo dormir yo también, desde mi bote redondo de oscuridad lobuna, de texturas cremosas, de suavidad cosmética.

06 February, 2010


Me encantan las mimosas.

27 January, 2010

el baile

Vamos al bazar chino a comprar un alargo-ladrón con muchos enchufes y un interruptor. Los chinos están distraídos y entramos de repente, ellos se giran y empieza el baile. Lentamente se ponen detrás tuyo y van vigilando tus movimientos, te giras a la derecha y el chino disimuladamente mira el techo, pero ambos sabéis que os estáis vigilando mútuamente. Él para que no robes y tú para ver si se ha ido de una vez y poder elegir sin presión cualquier articulo del bazar. Es un tango, es un pasodoble, es incluso un baile sensual de miradas y de esquinas de estantería, es un duelo cultural en el que sientes su aliento en la nuca. Pero yo no iba a robar, como creyó el chino. Pasé al lado de una mujer que llevaba una fragancia de coco que yo usaba antaño, una de marca francesa impronunciable y entonces pensé que me importa muy poco si steve jobs saca un invento fabuloso, me importa bien poco si es táctil o no, porque los gadgets pueden desaparecer y de paso los enchufes que iba a comprar porque si el olfato se llegaba a atrofiar en mí, lloraría mucho. En fin, lo que venía a decir es que da igual cuantos artilugios idee el buen hombre porque los teclados de los macs son una basura y no son ágiles, donde se ponga un pc con sus ruidosas teclas de volumen desorbitado que se quite lo pretencioso. Al lío. Iba yo tan tranquila con mi dolor de piernas y mi agenda apretada, que se me olvidó comprarme un gofre un día, aquello estaba programado a las 17,30 hora peninsular y de golpe hoy me reconcilié con aquel día y me compí el gofre más delicioso, mullido y caliente del mundo. Tuve mucha suerte de poder hacer esto y así evitar la visita a la tienda del chino. Los gozos y las sombras de Spotify.

08 January, 2010


Está a punto de nevar, pero no llega a hacerlo. Todo el mundo cabizbajo espera el autobús y aquél le dice a la otra que su jefe tiene visión empresarial porque su mujer se lo ha metido en la cabeza. Le explica que él cree que su jefe pega más detrás de un mostrador, repartiendo etiquetas para enganchar en los impresos de Hacienda. En lo que dura el trayecto ella se ha colocado tres veces el gorro hasta taparse las orejas mientras asentía pensando en la pizza fría que le sentó mal en el estómago el día anterior. Son días de invierno y de no saber dónde se está mejor, si en el sofá acurrucado o en la cama o en ninguna parte. Su jefe nunca supo que su destino equivocado le llevó a la infelicidad y que las etiquetas le hubieran dado la plenitud personal, tampoco supo que la ropa tendida demasiados días se queda seca como un bacalao. El pasaje sube al convoy, los columnistas repelentes se peinan el flequillo, la maquinaria se pone a punto, se oye la sirena y despegamos rumbo a la materia oscura, a atravesar atmosferas y diseños de interior con gomets y chinchetas, "punxons" y celofán. Que las visiones empresariales estén claras o se acaben y que no suba el precio del transporte y que me sienta un poco mejor antes de que caiga el primer copo. Pero aquí nunca nevará.

25 December, 2009

Así como hace un tiempo de repente las ideas florecían en la cabeza, desde hace unos meses todo se convirtió de golpe en una balsa de aceite aburrida. Escuchando la música y mirando por la ventana todo parece ir mejor, sin embargo algo parece fallar. Serán las operaciones de las chicas de la tele a las que la nariz de plástico se ha fusionado con el cerebro o será la voz de contralto del locutor alcoholizado, quizás puede ser tan sólo que la rutina atrofia cualquier neurona. Hay que luchar contra ello, quizás poniendo dos cucharadas de café en vez de una, quizás haciéndole una foto indiscreta al camarero, aquél que siempre dice “hola chicas, qué quieren tomar chicas, hasta luego chicas”. También hay que apreciar el olor del suavizante y el sabor del bálsamo labial, sin olvidar el tacto en la cara de la manta más caliente. Los de alrededor mío pueden, todos podemos, estamos a punto de vencerle el pulso al día a día y convertir el amargor cotidiano en princesas de castillo, en cuentos sin fin y en postales de la selva negra, y en sus tartas homónimas, por supuesto. Vamos a darlo todo en la recta final, incluso vamos a darle betún a los zapatos para poder decir que los infortunios no nos hicieron desfallecer mientras bailábamos en fin de curso con nuestros vestidos de fiesta.

15 December, 2009

El teorema de Tales
El teorema de Pitágoras
Hipotenusa
Seno, Coseno
El triángulo rectángulo
La escuadra y el cartabón
El compás
El compás de madera del profesor con tiza
El principio de Arquímedes
Las integrales, las derivadas, las fracciones
¿el máximo común múltiplo o el mínimo común divisor? Quizás los invertí.
La fórmula infinta para resolver la ecuación de segundo grado
Despejar una incógnita y
Trasladar la coma a un lado
Cálculo alegbraico
Tantas cosas que aprendí para ahora no recordar a duras penas su nombre.
Quiero tener once años, llegar a casa y pelearme.
Los números no existen

10 December, 2009

09 December, 2009

arquitectura orgánica

Hay un planeta que se llama Gris donde los cócteles se sirven siempre con zumo de grosella y con un poco de azúcar moreno. En él me perdí por las cuevas, donde había madrigueras de osos marrones que me peinaron el pelo con sus garras, me hicieron un recogido y salí contenta a que me diera la brisa planetaria. Al lado de las cuevas estaba el restaurante en el que comimos un día de verano tardío un filete con patatas y una clara y que había cerrado su local del Gótico para instalarse en Gris. Nos sentamos y tardaron en traernos la carta. Yo te sugerí que pidieras el menú más sencillo porque había cobrado pero la factura del teléfono ese mes se había disparado. Claro, tenía que contactar cada dos por tres con el sastre que estaba confeccionándome algo especial para tu muñeco de trapo, aquél que te dije que no tiraras aunque después de veinte años de existencia ya no te hiciera uso. El sastre era perezoso y lento y tenía muchos otros encargos. Bebimos vino tinto y mis dientes se tiñeron de negro, me observé las manchas blancas que aparecen en las uñas por falta de calcio. Y emprendimos la vuelta a casa, me describiste el Círculo de Bellas Artes de Madrid, tracé un mapa rápido a mano alzada de los deberes que nos quedaban por hacer, me incliné a recoger la lentilla perdida e insistí en que la mirada del miope algo tiene, o eso me auto consolé en pensar. Me teletransporté a tu antiguo pupitre de escuela y te di un codazo. La manzana colocada en el extremo del pupitre cayó y rodó hasta los pies de la profesora y ésta me miró por encima de las gafas, me expulsó de clase y te esperé al lado de aquellas plantas blancas a las que nos encantaba soplarles los pétalos.

06 November, 2009

Faltó esta canción. El teatro se puso en pie, los chicos se abrazaron a las chicas y un amigo seguía en casa pensando en que la recepcionista no le contestaba los mensajes. Los artistas salieron a escena, levantaron al público, le hicieron gritar hasta intentar romper los cristales modernistas del palau. Hay conciertos que invitan a seguir idealizando a la sofisticación del norte, a las voces cálidas en cabañas en medio de la nieve. Porque en tu nube particular, de hombres con melodías suaves, alguien te propone unas tapas y unas cañas y toda la magia que embelesaba los sentidos se disuelve. Yo te explicaré el significado de cautivar, mientras esperas el café en la barra, observando la máquina que calienta el cacaolat por un tubo metálico por donde sale vapor. Después de veinticinco años empiezas a entender a Maria Teresa y a su éxtasis divino, gracias a las voces y a los acordes. La culpa la tuvo Heidi, Holanda, Erasmo de Rotterdam y el queso, la tuvo también el personaje que acompañaba a Espinete, un chico con el pelo dorado, panadero, que seguramente escribía por las noches en su escritorio. Todo eso tuvo la culpa, yo creo.

26 October, 2009

de ocho a diez

Es importante que Sonic recoja las anillas que encuentra por el camino, así cuando un bicho malo le ataca, no pierde su energia total. El erizo con cara de malo, ese que tantas horas de entretenimiento proporcionó dando saltos. Me encantan las mañanas en su franja horaria de ocho a diez; es el momento que huele a café, a tostadas y en la radio se repasa la prensa diaria. Siempre me ha hecho mucha gracia que en la radio se citen los titulares más importantes y que la prensa no recoja nunca las palabras de la radio, quizás es porque lo escrito siempre da más notoriedad y seriedad. En esas dos horas todo es posible: enamorarse de camino al trabajo mientras escuchas música o sentirte miserable por no haber puesto toda la carne en el asador la noche anterior. También puede ser que veas a Cuní o a otros muchos tertulianos pensando por qué tienes tú que merecer esas mañanas de tortura mediática. También puede ser que el aire fresco te provoque buen humor o que el golpe de calor del metro te maree y que nadie venga a socorrerte. Son esas dos horas en que todo puede ser increíble o estar lleno de inmundicia, esto último sobretodo lo piensas cuando el auricular ha reventado y han quedado solamente los cables pelados en tu mano. Recógeme de ocho a diez y veremos a ver si puedo mirarte de frente o si la manta se ha convertido en un monstruo capaz de hacerme desdichada el resto de la jornada.